Referencias

“Pintura y fotografía. Una provechosa relación.

Si hay una innovación tecnológica que ha influido en la pintura impresionista, esa es sin duda la fotografía. La captación fotográfica de imágenes reales progresó espectacularmente hacia la mitad del s. XIX, desde los primeros daguerrotipos hasta las primeras cámaras portátiles de George Eastman en 1884. Monet tuvo hasta cuatro cámaras, y Degas experimentó con las primeras portátiles de Kodak.

Mientras que la pintura se alimentó de la fotografía como método desde la década de los años sesenta del siglo pasado, el efecto inverso no tardó en ser utilizado, como lo hizo Moholy-Nagy en los años veinte, cuyos fotogramas pintados con luz sobre un papel sensible podían ser interpretados como abstracciones pictóricas. Otros como Hiroshi Sugimoto, Wolfgang Tillmans, Thomas Ruff ó Hernest Hass.“

“Nada hay en el mundo real más elevado que la realidad, ninguna teoría filosófica ha conseguido los argumentos y las palabras necesarios para demostrar de manera definitiva que una mesa no es una mesa, que la imagen mental de una mesa es superior a la mesa o que un ser supremo está por encima de todas las mesas y todas las imágenes de mesa que tengamos en la mente.

La realidad es lo que se impone y el ojo es el sentido que se impone a los demás sentidos para conocerla y enseñarla. Entre esta relación amorosa realidad-mirada se interpuso hace ya algunos años un aparato extraño. Dócil como un perro faldero, la cámara puede captar la realidad tal y como es, de manera automática, o puede hacerlo tal y como quiera el fotógrafo. La cámara se convierte así en una herramienta con la que observar el mundo, digamos un cuerpo filosófico con el que analizar nuestro entorno, y depende del uso que se le dé puede inclinarse en favor del objeto puro y absoluto, tal y como entraría en nuestra retina de no interponerse nada, o deformar, adornar, distorsionar y transformar a gusto del fotógrafo.

De estos tratamientos de la cámara surgen dos versiones de la fotografía: el universo selfie, interesado en la caza indiscriminada de los reality bites puros y, en gran medida, silenciosos y vacíos; y la visión pictoralista, que deforma, amasa, distorsiona y redibuja nuestro entorno.

Me temo que Manuela Quirós pertenece a este segundo grupo y que pronto, muy pronto, se cansará de la cámara, la lanzará contra sus hipnotizantes imágenes y, a la manera del genial señor renacentista, las exhortará: ¡Hablad!“

                                                                                             Federico Fuertes Guzmán

 

“Manuela Quirós es una fotógrafa que ha decidido pintar partiendo de una elaborada estrategia personal en la que la captura de la imagen fotográfica es solo el principio de cada historia“

                                                                                            Alberto Galán

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